«Tenemos una idea clara de futuro y de hacia dónde vamos, pero no lo tenemos recogido en un plan...»
¿Quién tiene las ideas claras y... realmente están claras? ¿Se comparten? Todo esto suena a excusas...
«Dedicamos demasiado tiempo a hablar, pero no concretamos nada y los procesos de reflexión solo sirven para perder el tiempo»
¿Cómo se establecen? ¿Quién participa? ¿De qué información se parte? ¿Cuál es, en definitiva, el propósito y su entregable?
«Hacemos unos planes estratégicos bien fundamentados, pero luego cuesta desplegarlos y no se enlazan con el día a día»
¿Se concretan anualmente en el Plan de Gestión? ¿Se establecen objetivos anuales con el propósito de llegar a hitos intermedios? ¿Estos objetivos se revisan y se toman acciones ante las desviaciones o incidencias de la operativa?
A estas alturas, en la era de la IA y de contextos y escenarios de continua evolución, hablar de estrategia parece fuera de lugar, y sin embargo, todavía muchas empresas carecen de una clara visión de lo que quieren para el futuro, que además de dotar de propósito, sirva de elemento que cohesione y dirija la acción colectiva.
Si a la organización no se le dota de ese proyecto compartido que la haga única y reconocible, se corre el riesgo de que la incoherencia y las individualidades se conviertan en la característica de su modelo de gestión.
Existen múltiples escuelas y gran cantidad de fuentes para hablar de estrategia empresarial y sin embargo, nos quedamos sólo con esa célebre frase de P. Drucker, “A menos que se haga un compromiso, solo hay promesas y esperanzas, pero no planes”.
Esto significa que hacer estrategia tiene menos de lo bonito del plan y más de su proceso de despliegue y actuación.
Qué incluye hacer estrategia:
La estrategia puede ser:
→ Corporativa: dando respuesta a qué negocios y mercados orientarse y cómo, incluyendo el propio modelo de gobernanza.
→ Competitiva: formulando la propuesta de valor de cada negocio, cómo competir y las bases del modelo de gestión adoptado.
→ Funcional: poniendo el foco en áreas específicas tales como estrategia de suministro, comercial, de producto o de I+D, industrial, tecnológica o digital, etc.
Formulación
Desde el proyecto de empresa y el propio modelo de negocio.
Foco integral
Dando respuesta a productos y servicios, mercados y clientes, recursos y tecnologías.
Despliegue anual
En el correspondiente Plan de Gestión (cuantitativo y cualitativo; objetivos, presupuestos, inversiones...)
Ejecución
Desde los planes departamentales y equipos de despliegue.
Seguimiento y control
Desde los mecanismos de coordinación establecidos al efecto.
Evaluación
Desde el cuadro de mando general y funcional.

