«En mi empresa se ha lanzado un programa de implantación Lean con mucha formación al inicio y luego se ha ido desinflando...»
¿Por qué? ¿No se creía en ello, fue una moda? ¿Hubo una verdadera implicación de la dirección o bien no se supieron aplicar los conceptos porque nuestra empresa no es de automoción, somos diferentes?
«Desarrollamos células, pero no van a ritmo de demanda y acumulamos retrasos». «Hemos montado una línea pero no está equilibrada en sus puestos de trabajo, por lo que la productividad no es la esperada.»
¿Es defecto de forma? ¿No se dominan las herramientas o más bien no se dan las bases para funcionar de determinada forma, tales como unos mínimos de calidad, fiabilidad de los equipos, polivalencias del personal o incluso el propio entorno de trabajo?
«Trabajamos de forma ajustada pero los stocks se mantienen para evitar paradas y ser más eficientes». «El coste del producto no se ha visto afectado después de las mejoras». «Con el Lean hemos trasladado todos los problemas al proveedor.»
Es difícil entender una mejora si no se cuantifica en términos de ahorro específico, monitorizando el antes y el después en toda la cadena de suministro. Ello exige una analítica de costes por flujos y cada mejora como parte de un todo visualizado del funcionamiento futuro, con objetivos establecidos e integrados en todo el proceso Order to Cash.
«Empezamos unos proyectos y luego lo dejamos». «No es aplicable a mi proceso». «La dirección no está suficientemente implicada.»
Son muchas veces excusas o incluso incomprensión de los conceptos de fondo. Si algo hay detrás de un proyecto de aplicación de técnicas Lean o de forma más grandilocuente, del Lean Management, es dar velocidad al dinero invertido, mejorar la rotación del capital y, en definitiva, dar ritmo. No creemos que alguien que ostente un cargo de responsabilidad en una empresa no esté pensando en ello.
Dentro de la gestión operacional de los procesos de fabricación, se ha escrito, aplicado y hablado mucho sobre el concepto Lean, la producción ajustada o Just in Time, y todo lo referente a las técnicas y herramientas de mejora procedentes de empresas japonesas, básicamente desde los años 90.
Tanto es así, que se confunden las herramientas con los conceptos, su uso con el propósito verdadero y su adopción como una especie de sello de excelencia.
Sin embargo, acercándonos a la realidad operativa, muchas empresas avanzadas siguen trabajando con enfoques push (horizontal y vertical), no visualizan el flujo y menos cuantifican los frutos y esfuerzos que sus iniciativas de mejora pretenden alcanzar.
Sin pretender hacer un tratado del tema (para eso ya hay mucho expertise en el mercado), el enfoque considerado es el recogido en los inicios de su literatura (get back to basics) que en resumen implica:
• Especificar el valor.
• Identificar los flujos de transformación e iniciarlos desde el cliente.
• Eliminar el desperdicio e intentar alcanzar la perfección.
Para eso se utilizan herramientas. ¿Cuáles? Las que sean necesarias. ¿Y en qué flujo o proceso? En todos, empezando por los operacionales y extendiéndolo al resto, incluso a los decisionales.
La mejora de la gestión operacional incluye:
Flujos y procesos
Identificar, definir y estandarizar los flujos de valor y procesos principales de la empresa y su conexión con la demanda. Modelo de Planificación y Sistemas Pull para la reducción del WIP y Lead Time.
Células
Diseño de células y líneas de montaje. Toma de tiempos, equilibrado de líneas, layout macro y micro (zonas de trabajo y auxiliares, almacenes, etc.). Adecuación de los sistemas Pull a la casuística particular.
Mejora
Proyectos de mejora específica en los ámbitos de Calidad, Efectividad Global de los equipos (OEE), Entregas (OTD) y Productividad en operaciones manuales. Técnicas de Solución de problemas; métodos lógico, analítico y científico.
Mantenimiento
Mejora del mantenimiento de instalaciones mediante el uso de técnicas TPM (de averías, correctivo, preventivo, predictivo y gestión temprana de equipos).
Nuevos productos
Definición y mejora del proceso de desarrollo de nuevos productos (reducción del Time to Market), técnicas de mejora de la fiabilidad (análisis de fallos de equipos y de componentes complejos) preventivo y post mortem.

